En el panorama literario cubano
son pocos los escritores que han dedicado su
quehacer al género de la novela negra. Uno de esos
autores es el matancero Oscar F. Ortíz, quien con
una prosa que lo identifica plenamente, tiene ya una
considerable obra que mostrar.
Dentro del género, Ortíz ha
escrito sobre temas históricos (El santo culto,
1991); humorístico (El primer detective del
exilio cubano 2001); y futurista (El elegido
2002). Además, crea al personaje Patrick Coonan,
el Agente Delta, de la serie Archivo Delta,
que tan exitosamente ha venido publicando y que aún
continúa en su prometedora saga.
La novela negra, contrariamente a
otros tipos de literatura, tiene que cumplir ciertos
requisitos. Ortíz ha logrado no sólo dominar la
técnica, sino también desarrollar un marco propio
con su agente Coonan y las situaciones que ha de
afrontar. Este escritor de baja estatura, ojos
azules y poco hablar (como correspondería a un
agente) nos habla de su trabajo y de los planes que
tiene para el futuro.
1.- LDLP: ¿Qué despierta su
interés por la escritura y, específicamente, que lo
lleva al género de la novela negra?
OFO: La lectura. Antes de
convertirme en escritor fui un ávido lector; lo sigo
siendo. Siempre he preferido un buen libro a
cualquier otro medio de entretenimiento. Esa
fascinación tan especial que nos crean en la
imaginación los mundos de tinta sobre el papel me
cautivó, quizá porque mi infancia transcurrió en una
época y un sitio donde no era fácil el acceso a la
televisión y en que se leía mucho. Una de mis más
sagradas memorias de mi Matanzas natal, donde viví
mis primeros once años, es precisamente la
biblioteca que había en el Parque de la Libertad.
Allí pasaba horas en las tardes, leyendo, después de
terminar mis clases. En el caso de mi atracción por
el género de la novela negra (o roman noir,
como se dice en francés) lo achaco en parte a mi
carácter algo introvertido y solitario, y porque
siempre me ha subyugado narrar historias en primera
persona, es decir, desde el punto de vista del
protagonista; dos aspectos característicos del noir.
También puedo incluir en ello mi pasión por las
armas de fuego y mi interés por los temas militares
y policiacos. He leído mucho sobre estos tópicos y
mantengo una formidable biblioteca en casa, que me
permite documentar bien mis historias.
2.- LDLP: Algunos libros
suyos tienen como argumento acontecimientos reales,
pienso en Perro guerrero y El santo culto.
Nos gustaría saber si cuando usted comienza una
novela el motor que lo impulsa a escribirla brota de
su imaginación, ¿o es a partir de algún hecho real
que elabora su trama?
OFO: Casi todas mis novelas
se basan en realidades, sobre todo políticas e
históricas, pero usar la imaginación para llenar las
lagunas es parte de la mecánica que utilizo. A veces
escucho o leo una noticia y pienso inmediatamente
que puedo sacarle jugo y adaptarla al argumento de
un determinado relato, pero el verdadero reto
estriba en tejer la trama alrededor de esa noticia
y, simultánemente, adaptarla al medioambiente en que
se desenvuelve el personaje central de la historia.
Cuando comencé a moldear en mi cabeza lo que habría
de convertirse en la saga de los Archivo Delta,
el fondo histórico que tenía en mente para ambientar
la serie era la Guerra Fría; pero no me dio tiempo.
Por eso, en vez de proyectarse como una serie de
relatos de espionaje, se convierte en una colección
de historias policiacas. Precisamente porque una
buena parte de los antiguos agentes de la KGB, en la
era de posperestroika, acabaron ingresando a
las filas de la mafia rusa.
3.- LDLP: Su mundo creativo
se consolida precisamente con la serie Archivo
Delta. Háblenos un poco de este agente creado
por usted y de las andanzas de su personaje.
OFO: Patrick Coonan, el
Agente Delta, es una de esas criaturas literarias
que tiene mucho de real. Ciertamente no es un hombre
culto, o demasiado inteligente, pero es dueño de un
fino instinto para detectar la maldad y aplicarla
despiadadamente en el curso de una misión. Es un
sobreviviente del mundo clandestino que, después de
un fracaso en el amor, ha encontrado en el ejército
el camino que lo conduce a La Cuadrilla. La
Cuadrilla es una agencia-fantasma dedicada a
eliminar a los saboteadores y pistoleros de la
oposición, y Delta se siente muy a gusto trabajando
en las sombras bajo las órdenes del coronel
Berkowitz (a quien a veces odia y otras aprecia) y
junto a las faldas de la abrumadora Jessica, su
compañera de faena. Jessica Fitts, la Agente Phi, es
una gringa pelirroja que no se deja poner un pie
delante en el teatro de operaciones, pero a la vez
sucumbe a los placeres del sexo con su tozudo
compañero..., aunque sea a escondidas de su
superior. El amor entre agentes no es permitido en
La Cuadrilla y este es un dilema que los persigue a
través de la serie.
4.- LDLP: Siempre en el marco
del estilo de la narrativa negra, usted ha escrito
cuentos de humor y novelas de corte futurista sobre
acontecimientos inmediatos, y con referencias
históricas a su ciudad natal. Háblenos de las
posibilidades de este género y si ha pensado, en
alguna ocasión, en tomar otros caminos literarios.
OFO: Con la llegada de la
madurez siempre se desea incursionar en otros campos
desde la perspectiva creadora. La novela negra
continúa siendo para mí el pan de cada día; sin
embargo, ahora estoy enfrascado en otro proyecto.
5.- LDLP: ¿Qué nuevos libros
está preparando?
OFO: Pronto pretendo lanzar
mi colección Mundos de Tinta, para la cual he
planeado cuatro entregas. Son novelas culturales,
enmarcadas en la vida de los escritores
cubanoamericanos que nos desenvolvemos en el Miami
de hoy. Cada una de las cuatro entregas será (si me
perdonan la metáfora) un "mundo aparte":
comenzaremos con un "mundo erótico", seguido por un
"mundo histórico", un "mundo de horror" y un "mundo
clandestino". Cada entrega pertenece a un género
literario diferente, pero todas reflejan los
avatares que enfrentamos los escritores de hoy para
lograr que nuestras obras se publiquen.