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La página de Ignacio

*fotos por Alex Ortíz   

Oscar F. Ortíz nació en Matanzas, Cuba, en 1959, y emigró a USA en 1971. Esto indica que su juventud —la época en que un verdadero literario recoge los estímulos necesarios para enfilar por una ruta definitiva— discurre durante los años 70, que fueron una especie de crisol para el movimiento literario cubano en general. A través de la lectura, e influenciado por un tío paterno, Ortíz se adentra en el género policial y de una forma empírica comienza a desarrollarse dentro de este ámbito con su primera obra Perro guerrero (1984) y después El santo culto (1991). Por esta última se le entregaría una destacada mención honorífica, «Proclamación de la Ciudad» firmada por el ex alcalde de Miami, Xavier Suárez, durante el acto de presentación de la misma. Esta obra es digna de un guión cinematográfico por su altura dramática, su contenido histórico y su narrativa en espiral. En la actualidad, después de haber publicado obras como El primer detective del exilio cubano (2001), El elegido (2002) y El negocio del siglo (2003), Oscar F. Ortíz continúa deleitándonos con la saga de los ARCHIVO DELTA, hecho que le ha ganado varias menciones y comentarios entre sus colegas y los críticos de los periódicos más importantes del Miami hispano, entre ellos El Nuevo Herald y el Diario Las Américas. Su obra ha sido aclamada favorablemente por Manuel C. Díaz, Adriana Herrera, Luiz de la Paz y Jesús Hernández. Por nuestra parte, sólo nos queda añadir que hemos tenido el privilegio de interactuar en diversas fases creativas con el autor, lo cual nos induce a pensar que en la obra de Ortíz no tan sólo encontramos un fecundo trabajo de creación litararia, sino también un brillante porvenir. Escribir..., muchos lo hacen, de eso no cabe duda, pero cuando usted comienza a leer una novela de Oscar F. Ortíz, de inmediato se percata de algo fundamental: es un virtuoso... es un creador sumamente personal.

Angel Ricardo Rivera



ENTREVISTA A OSCAR F. ORTIZ POR LUIS DE LA PAZ

En el panorama literario cubano son pocos los escritores que han dedicado su quehacer al género de la novela negra. Uno de esos autores es el matancero Oscar F. Ortíz, quien con una prosa que lo identifica plenamente, tiene ya una considerable obra que mostrar.

Dentro del género, Ortíz ha escrito sobre temas históricos (El santo culto, 1991); humorístico (El primer detective del exilio cubano 2001); y futurista (El elegido 2002). Además, crea al personaje Patrick Coonan, el Agente Delta, de la serie Archivo Delta, que tan exitosamente ha venido publicando y que aún continúa en su prometedora saga.

La novela negra, contrariamente a otros tipos de literatura, tiene que cumplir ciertos requisitos. Ortíz ha logrado no sólo dominar la técnica, sino también desarrollar un marco propio con su agente Coonan y las situaciones que ha de afrontar. Este escritor de baja estatura, ojos azules y poco hablar (como correspondería a un agente) nos habla de su trabajo y de los planes que tiene para el futuro.

1.- LDLP: ¿Qué despierta su interés por la escritura y, específicamente, que lo lleva al género de la novela negra?

OFO: La lectura. Antes de convertirme en escritor fui un ávido lector; lo sigo siendo. Siempre he preferido un buen libro a cualquier otro medio de entretenimiento. Esa fascinación tan especial que nos crean en la imaginación los mundos de tinta sobre el papel me cautivó, quizá porque mi infancia transcurrió en una época y un sitio donde no era fácil el acceso a la televisión y en que se leía mucho. Una de mis más sagradas memorias de mi Matanzas natal, donde viví mis primeros once años, es precisamente la biblioteca que había en el Parque de la Libertad. Allí pasaba horas en las tardes, leyendo, después de terminar mis clases. En el caso de mi atracción por el género de la novela negra (o roman noir, como se dice en francés) lo achaco en parte a mi carácter algo introvertido y solitario, y porque siempre me ha subyugado narrar historias en primera persona, es decir, desde el punto de vista del protagonista; dos aspectos característicos del noir. También puedo incluir en ello mi pasión por las armas de fuego y mi interés por los temas militares y policiacos. He leído mucho sobre estos tópicos y mantengo una formidable biblioteca en casa, que me permite documentar bien mis historias.

2.- LDLP: Algunos libros suyos tienen como argumento acontecimientos reales, pienso en Perro guerrero y El santo culto. Nos gustaría saber si cuando usted comienza una novela el motor que lo impulsa a escribirla brota de su imaginación, ¿o es a partir de algún hecho real que elabora su trama?

OFO: Casi todas mis novelas se basan en realidades, sobre todo políticas e históricas, pero usar la imaginación para llenar las lagunas es parte de la mecánica que utilizo. A veces escucho o leo una noticia y pienso inmediatamente que puedo sacarle jugo y adaptarla al argumento de un determinado relato, pero el verdadero reto estriba en tejer la trama alrededor de esa noticia y, simultánemente, adaptarla al medioambiente en que se desenvuelve el personaje central de la historia. Cuando comencé a moldear en mi cabeza lo que habría de convertirse en la saga de los Archivo Delta, el fondo histórico que tenía en mente para ambientar la serie era la Guerra Fría; pero no me dio tiempo. Por eso, en vez de proyectarse como una serie de relatos de espionaje, se convierte en una colección de historias policiacas. Precisamente porque una buena parte de los antiguos agentes de la KGB, en la era de posperestroika, acabaron ingresando a las filas de la mafia rusa.

3.- LDLP: Su mundo creativo se consolida precisamente con la serie Archivo Delta. Háblenos un poco de este agente creado por usted y de las andanzas de su personaje.

OFO: Patrick Coonan, el Agente Delta, es una de esas criaturas literarias que tiene mucho de real. Ciertamente no es un hombre culto, o demasiado inteligente, pero es dueño de un fino instinto para detectar la maldad y aplicarla despiadadamente en el curso de una misión. Es un sobreviviente del mundo clandestino que, después de un fracaso en el amor, ha encontrado en el ejército el camino que lo conduce a La Cuadrilla. La Cuadrilla es una agencia-fantasma dedicada a eliminar a los saboteadores y pistoleros de la oposición, y Delta se siente muy a gusto trabajando en las sombras bajo las órdenes del coronel Berkowitz (a quien a veces odia y otras aprecia) y junto a las faldas de la abrumadora Jessica, su compañera de faena. Jessica Fitts, la Agente Phi, es una gringa pelirroja que no se deja poner un pie delante en el teatro de operaciones, pero a la vez sucumbe a los placeres del sexo con su tozudo compañero..., aunque sea a escondidas de su superior. El amor entre agentes no es permitido en La Cuadrilla y este es un dilema que los persigue a través de la serie.

4.- LDLP: Siempre en el marco del estilo de la narrativa negra, usted ha escrito cuentos de humor y novelas de corte futurista sobre acontecimientos inmediatos, y con referencias históricas a su ciudad natal. Háblenos de las posibilidades de este género y si ha pensado, en alguna ocasión, en tomar otros caminos literarios.

OFO: Con la llegada de la madurez siempre se desea incursionar en otros campos desde la perspectiva creadora. La novela negra continúa siendo para mí el pan de cada día; sin embargo, ahora estoy enfrascado en otro proyecto.

5.- LDLP: ¿Qué nuevos libros está preparando?

OFO: Pronto pretendo lanzar mi colección Mundos de Tinta, para la cual he planeado cuatro entregas. Son novelas culturales, enmarcadas en la vida de los escritores cubanoamericanos que nos desenvolvemos en el Miami de hoy. Cada una de las cuatro entregas será (si me perdonan la metáfora) un "mundo aparte": comenzaremos con un "mundo erótico", seguido por un "mundo histórico", un "mundo de horror" y un "mundo clandestino". Cada entrega pertenece a un género literario diferente, pero todas reflejan los avatares que enfrentamos los escritores de hoy para lograr que nuestras obras se publiquen.

Esta entrevista fue publicada el domingo 29 de enero de 2006, por Luis de la Paz, en la sección de Literatura y Arte del Diario Las Américas, como "5 preguntas a Oscar F. Ortiz".