La literatura
policíaca, aquella que nació del cerebro de uno de los
genios literarios de Norteamérica, Edgar Allan Poe,
alcanzó su ápice en su vertiente clásica en
Inglaterra a manos de Agatha Christie y finalmente
tuvo su tránsito hacia el thriller al estilo de
Dashiell Hammett, su reformista mayor. Este popular
género tiene en la actualidad cientos de cultivadores
latinos en todas las latitudes. Entre ellos Oscar F.
Ortíz se destaca por su creación. Nacido en Cuba y
criado en Miami, este excelente creador literario y
guionista de cine y televisión tiene ya una profusa obra
que mostrar, la cual abarca los géneros policíaco y
de espionaje. En esta última vertiente Ortíz ha
impreso a sus obras un sello distintivo que a veces
nos recuerda al desparecido Ian Fleming y a Frederick
Forsyth por lo documentado acerca de las interioridades
del material que maneja. Un ejemplo de ello es su
colección de libros integrados en el Archivo Delta.
En esta colección Patrick Coonan, el agente Delta,
trabaja para una anónima y temible organización
nombrada «La Cuadrilla», encargado de resolver a
cualquier precio los casos más peligrosos y
potencialmente dañinos para nuestro país. Pero si en
sus relatos de espionaje Fleming y Forsyth son las
referencias más cercanas, en sus libros policíacos
Ortíz nos recuerda a Hammett con ese innegable acento
hard boiled tan bien plasmado en su libro de cuentos
Román el Infalible, escrito a cuatro manos con el
escritor cubano Ignacio Cárdenas. Por la breve reseña
que antecede podemos concluir que Oscar F. Ortíz ha
entrado al mundo literario de Miami con el sello propio
de
los creadores a los que habrá que hacer futuras
referencias.